La gula (rebaña, que algo queda)

Si hay algún pecado capital que me guste es, sin duda, éste. Todo el mundo tiene algo de goloso y si no lo tiene es que todavía no ha probado la comida que le encienda el chip del placer de degustar.
Podemos diferenciar dos visiones de la gula:
- Comer por tragar, llenar el buche sin masticar, simplemente tratando de engullir en el menor tiempo posible la mayor cantidad de comida posible (preferiblemente guarrerías del tipo Donuts, donettes o patatas onduladas).
- Comer por los sabores, buscando la innovación en cada plato, desplazándose hasta el lugar en que mejor cocinan tal o cual alimento, disfrutando cada cucharada como si fuera la última, analizando todos los sabores y dejándose llevar por el noble arte de la cocina.
Y créanme que es muy difícil ser golosa y estar a dieta. O te la saltas cada vez que tienes la posibilidad de comer un manjar calórico o simplemente te vuelves fan del apio hasta el final. Ya saben ustedes que en este caso la receta es la mesura (ni tanto ni tan calvo).
Por otra parte, la gula también hace referencia a la persona que se sienta a la mesa y deja de mediar palabra con el resto de los comensales en cuanto ponen el plato de comida, al que le dedica toda su atención. Eso no es tanto gula como descortesía para con los demás, pero en cuanto le pillas el aire a ese tipo de personas (haberlas haylas, lo he comprobado con mis ojuelos) deja de afectarte su manera de comportarse. No se puede tomar eso de una manera personal.
No busco tests sobre la gula, soy tan chula que presupongo que sois golosos, así que os dejo esta interesante página web con opiniones de usuarios sobre restaurantes y demás alrededor del mundo. Para que no viajeis a ciegas.
Para ver: Deliciosa Martha
Para leer: El Goloso, de Francisco de Sert Welsch
Ilustración de Sarit Evrani.
Etiquetas: comida, opinion, pecados capitales

















