sábado, septiembre 01, 2007

La buena comida mexicana



Ayer, de nuevo, cené en un mexicano. Últimamente cada vez que salgo los hados me conducen a esos locales de perdición en los que venden Cerveza Sol y Nachos con guacamole (guacamole es una palabra chanante, ¿no creéis?, positiva al máximo).

Estoy absolutamente fascinada con el sabor de la comida mexicana y esta será la perdición de mis días de gimnasio a menos que haga algo...

Pero es que el restaurante es taaaaaan bonito, con todos esos colores, con máscaras de lucha, con catrinas que parece que van a cantar (como en el corto Hasta los huesos), con esos patterns taaaan kitsch en los manteles...

Y encima anoche había música en directo... los grandes éxitos de los mariachis mexicanos, orale wey, que chido!


Vamos, que disfruté muchísimo de la cena, la música y el alcohol...

Y hoy trabajando.





Ilustración de 531

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martes, julio 24, 2007

En orden, en momento zen.


Ayer fue un día redondo, en el que hice todo lo que tenía que hacer para sentirme bien conmigo misma.

Vine a trabajar por la mañana (el único punto positivo que le veo a esto es que me levanto temprano y los días que me resisto a la siesta los aprovecho muchísimo más. Eso sí, cuando caigo, caigo redonda).

Estuve de compras en un hipermercado de droguería. Maravilloso. Sólo había productos de baño, hogar y belleza... un placer para cualquier fémina coqueta. Todos los champús del mundo había. Finalmente me cogí un pintauñas de Bourjois y un gel de baño hidratante (en verano la hidratación debe ser triple, hermanas).

Me fui a casa, comí (había dejado la comida preparada del día anterior, porque cocinar a las 16.30 no apetece) y estuve viendo 2 capítulos de Alias, al tiempo que me hacía la pedicura con un barreño de agua, crema exfoliante para pies, crema nivea, una buena lima, jaboncito... para poder luego pintarme las uñas con mi nuevo pintauñas color porcelana.

Recogí la cocina después de la comida, y pensé en la cena y en la comida de hoy. Puse a descongelar los elementos necesarios y me fui a Spinning.

Ya aguanto toda la clase de spinning, pero lo hago sentada, todavía no me despiporro para arriba y para abajo... qué lío!!! Me relaja mucho la salida de esa clase, pero mientras estoy dentro me cago en todo... porque me resulta un pelín aburrido.

Tras la clase de Spinning volví a casa y entonces sí que preparé la cena: ensalada de arroz (sí, sé, no carbs after six, pero qué le vamos a hacer... quería esoooo) y la comida de hoy: unas salchicas francesas como de huevo, muy extrañas, hechas en salsa concentrada de tomate y a las que le añadiré un filete de ternera a la plancha.

¿Ven qué tranquila es la vida? Qué placer, hacía mucho tiempo que no estaba taaaaaan relajada...

Es más, si tuviera dinero me compraría un par de zapatos para hacer el momento un círculo perfecto.


Ilustración de _HK_

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jueves, julio 19, 2007

Ya fui a Spinning.


Ya soy cool, ya fui a Spinning y tengo el culo como si hubiese tenido relaciones sexuales con un caboverdiano durante 8 horas sin parar... vamos, nunca he vivido esa situación en concreto, pero no puede ser mucho peor que el después del sillín.

Efectivamente no aguanté la hora entera, pero sí que estuve 45 minutos pedaleando (aunque no siempre con la dureza y los movimientos de mis compis, que soy novata), sudando la gota gorda (ay Dios, nunca me habían caído tantas gotas de sudor por su propio peso), poniéndome sana y quemando calorías de forma inmediata.

La verdad es que es algo cansado, bueno, es muy cansado. Cuando volvía a casa sentía cómo las piernas me querían fallar de lo muerta que estaba, pero llegué sin caerme ni una sola vez.

Y luego te sientes plena, te sientes bien tras haber hecho deporte y cenar una ensalada de lechuga... como si estuvieras a dieta y al día siguiente no te metieras un chuletón argentino entre pecho y espalda.

Lo que hago con la derecha lo deshago con la izquierda.

Hay que arreglar eso... mañana vuelvo a Spinning.


Foto de Rick Gunn

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