
¡Este fin de semana salimos a comer y a cenar con gente estupenda!
El viernes estuvimos comiendo en casa de mi tía, cuyo marido es un chef exquisito. Se habló un poco de todo, pero más que nada de la inminente boda de mi primo, que es en octubre. Los estilismos llenaron la mesa y se decidió que los hombres irán de chaqué y las mujeres de largo... ole ole ole... yo quería ir vestida de sevillana, pero creo que no podrá ser.
El sábado
Fanmakimaki nos invitó a cenar a su casa, fuimos con
Masmi, que nos prestó transporte en su coche
hiper-cool. Si os digo la verdad, creo que al 80% de vosotros os encantaría bucear y perderos por la casa de Fanma, donde cada cosa tiene un porqué.
Está decorada con los objetos que traen de sus viajes (son una familia sumamente viajera, creo que en parte por la inmensa capacidad organizativa de Marisa) y que les traen recuerdos muy especiales y dotan a la casa de un halo más-que-familiar.
También tienen el aporte artístico de Minimaki, el terremoto de las Rosas, que ya ha hecho sus pinitos sobre óleo (con muy buen resultado, por cierto).
Y no puedo ni hablaros de la cena ¡Qué delicia!. No pude sino avergonzarme de la triste lasagna que preparé cuando vineron a casa. Me reconfortó el pensar que la hice con amor :)
Finalmente, gastamos una bromilla al
siempre-sonriente Masmi, quiero decir,
dulsesito de leche, con un helado de dulce de leche propiamente, como postre.
La velada fue increíble, y conocer la casa de Fanma (y su biblioteca, escogida celosamente), fue también un placer. Desde aquí os lo digo ¡Gracias chicos!
Finalmente, el domingo, día familiar por excelencia, olvidamos los planes de ir a pasear por Fuencarral, debido a la caló insoportable. La alternativa fue ir a los cines nuevos de al lado de casa a ver los Simpsons. Os digo, de corazón, que no vayáis. Últimamente no atino con el cine, qué le vamos a hacer, todo será dejar de ir y hacerme un ciclo de Truffaut en casa.
PD: Tengo muchas ganas de acabar de leer el libro que estoy leyendo, un libro infantil con moraleja, para empezar
Kafka en la orilla, que el simpar
Fanma me tenía reservado para prestarme
(¿No querríais tener un clon de Fanma en vuestra casa? Yo sí.), un libro que valora la inteligencia de los gatos. No me podrá gustar más estoy segura.
Ilustración de
Annika Huett.Etiquetas: brains, cine, current mood, literatura, mifindesemana