lunes, junio 30, 2008

El gato vacunado...


Este fin de semana ha sido una completa locura de ires y venires. No he parado en casa ni 10 minutos (lo cual hace que tenga un trabajo acumulado bastante importante, pero no me voy a agobiar), y eso se nota a día de lunes. Visitas familiares, salidas familiares, piscinas refrescantes... ha habido espacio para todo.

Una de las cosas que más quería hacer (e hice, por supuesto) era llevar a Baldomero a vacunarse porque, a pesar de ser un gato 100% casero, nunca está de más estar sano. Todos los años le voy a poner sus vacunas (leishmania, rabia... vamos lo normal, hasta 7 pinchazos consecutivos que lo mantienen toda la tarde en un relax increíble, teniendo en cuenta su nervio natural). En los últimos 2 años he pasado un tanto de vergüenza, porque se me mea en el veterinario. Es pincharle con una aguja e írsele el esfínter... ¡un horror! Por suerte dijo el veterinario que lo de Baldomero no era nada, que había otros gatos que incluso se hacían caca, y entonces me sentí secretamente orgullosa de él, porque sólo se había hecho pipí, como los gatos ¿valientes?

Por otra parte, también nos comentó el vet que esta semana debemos llevarlo para una limpieza dental, ya que tiene algo de sarro y las encías irritadas. ¡Al final nos va a salir más caro que un hijo de verdad! En fin, todo sea por la higiene bucal del felinito, que aprovechará su limpieza para mordernos más y mejor.

Su dentadura sana será mi penitencia.

Foto de Baldomero (más invernal, por su puesto) hecha por la menda, Paloma Abad.

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lunes, abril 14, 2008

Si esto no es felicidad...




Mis dos chicos disfrutando de una tarde de domingo...

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lunes, marzo 24, 2008

Se retoma la rutina...


Pasadas las vacaciones todo el mundo tiene que volver a la clásica rutina. Algunos con más ganas y otros con menos. La verdad es que yo hoy llegué con ánimos medio cansada.
Ayer me tocó un atasco impresionante, seguido por una larga cola para esperar taxi en la estación de autobús. Mi llegada a Madrid estaba prevista para las 22.30 (a eso de las 23.00h estaría en casa), pero acabé por aterrizar en casita a las 02.30 de la mañana.
Baldomero estaba allí, esperando para poder ignorarnos agusto, deleitándose con nuestra sorpresa al ver que había tirado varias cosas al suelo como castigo por su soledad obligatoria.
Al rato me mordió en la pierna y ya dio por finalizado su enfado. Empezó a subirse a la cama e impedirnos dormir antes de las 03.30. El pobre tenía necesidad de mimos, y eso fue lo que tuvo, doble ración.
Por lo demás, estoy hoy aquí sentada, con más pena que gloria, muerta de sueño y pensando en la cantidad de trabajo que todavía me espera en casa cuando llegue (maletas que deshacer, cena descompuesta, arena de baldomero, cambio de sábanas, blogging activo...).
La rutina empieza fuerte.

Fotografía de Lucilla B.

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lunes, noviembre 05, 2007

Sueños con el gatico Baldomero

baldomero y el posado veraniego

Baldomero es una de las piezas claves de mi vida, quizá por las circunstancias que me llevaron a adoptarlo, por la multitud de trastadas que ha hecho, porque siempre ha sobrevivido a todo y es como la armada española en su época post-gloriosa (nunca retrocede, da media vuelta y sigue andando de frente) o porque tiene una personalidad arrolladora con una chispita de encanto...

Ya son casi tres años los que el bichejo lleva dando tumbos por Madrid conmigo, de una manera un tanto precaria, porque hemos vivido en cinco casas (contando con la actual) y con más de 10 personas alrededor. A pesar del mundo que lleva encima (el nene ha viajado también en metro, taxi y autobús, como un pepe), es un animal muy poco social, qué le vamos a hacer, es parte de su personalidad.

Además provoca sueños esperpénticos: he soñado varias veces que se ponía enfermo o incluso se moría y a mi me entraba una congoja tremenda. ¡Como el pobre es tan temerario (recuerden aquella vez que se tiró desde un cuarto piso).

El último sueño que tuve sobre él fue que estabamos andando por un pueblo perdido y él cogía una moto y se escapaba. Yo lo buscaba por todas las calles pero no lo encontraba y tenía miedo a que hubiera tenido un accidente (era un gato que no sabía conducir mucho). Fui corriendo a la iglesia del pueblo a alquilarle una moto al párroco para ir a buscar a mi gato... Sí, es un poco surrealista, pero delata mi miedo a que se pierda mi tesorito.

Por otra parte, me hace gracia cuando alguien sueña con él. Cvalda me contó hace poco que soñó que Baldomero iba travestido y yo decía que iba vestido de reina. Entre las parafernalias llevaba las uñas pintadas de verde y un moño en la cabeza.

Me gusta eso del gato folclórico.



Foto de Baldomero.

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miércoles, octubre 03, 2007

¡Un regalo!


Estaba yo tan tranquila ayer por la tarde en casa, disfrutando del mal tiempo que parece que llegó para quedarse, cuando... de repente... llaman al timbre.

¡Una carta certificada para mí! ¿Una carta certificada para mí? ¿Una multa (imposible, no tengo ningún coche a mi nombre y prácticamente no conduzco)?, ¿Un premio? ¿Un regalo?

¡Un regalo! Como hace no mucho os hablé de mi (efímero) interés por hacer cosas con fieltro, alguien se lo tomó más en serio (así, para que no decaiga el ánimo fieltril) y posteriormente decidió enviarme sus obras de arte.

No os imagináis qué ilusión. Demasiado para mí el hecho de pensar que alguien me hace mi propio muñequito en fieltro... ¡y el de Baldomero! ¡Y el de su novia Ágata, una gatita blanca!.

¡Realmente fue todo un detalle! Un detallazo. ¡¡¡¡Muchas gracias Denise!!!!... ¡me han encantado y sé de buena tinta que a Baldomero le gustará tener una novia!.

Sólo espero que por fin calme su furia felina, con esta novia tendrá que comportarse un poquito y sentar la cabeza, digo yo. Además es tan guapa... ni él mismo la hubiese encontrado mejor.

En mi Flickr están las fotos inaugurales de los nuevos bichitos a casa.

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viernes, agosto 24, 2007

Los dos lados de la cama.



Normalmente soy muy friolera y por eso nunca quito el edredón nórdico de la cama (invierno y verano está ahí el pobre), pero este año en el piso ha hecho mucho calor, así que pasamos a momento sábana blanca y fresquita.

Ayer noche por fin volví al edredón nórdico y no veáis lo bien que dormí. Además me puse super contenta... ya lo echaba de menos...

Ahora, como con las demarcaciones Ikea, la cama se divide en mi lado (mullidito y cálido) y el lado de JFK (con su sábana blanca y el ventilador dándole de medio lado).

Baldomero ha optado por la opción mullidita. Es un gato refinado, educado en los mejores colegios y, precisamente por ello, tampoco deja de solicitar mimos del otro lado...

Pero se queda en el lado bueno.


Ilustración de Gustaf Von Arbin.


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miércoles, julio 25, 2007

Mom is coming to town...



Mi madre me ha confirmado que se pasará una semana entera con nosotros en agosto.

No sé cómo tomarme la noticia: una semana es mucho tiempo.

Tengo ganas de ver a mi madre, pero sé que más de cuatro días juntas son discusiones seguro. Me voy pareciendo poco a poco a ella, pero no tanto como para que apruebe todas mis acciones.

Yo por mi parte me olvidé de dar cuentas a nadie hace mucho tiempo y me repatea que me las pidan.

Soy mayor... los padres nunca se dan cuenta.

Por una parte el viaje le va a gustar, porque podrá estar con JFK (tiene pasión por su yernito caribeño), pero por otra el calor la va a dejar muerta, y Baldomero exhausta.

¿Alguien sabe qué puedo hacer con mi madre por las tardes? Ideas, planes, bares, paseos...

HELP!





Ilustración de SteveB

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martes, julio 17, 2007

Mis patitas y las de Baldomero.



Baldomero está enfermo. No es nada de gravedad. Simplemente ayer se pilló la pata con la ventana. Nos puede pasar a cualquiera pero con él, como es más difícil comunicarse, no se sabe si sólo es mazadura o puede habérsele roto un huecesillo.

Tendré que esperar a ver si mejora y dejar que los nervios consuman mi grasa que no me vendría mal, porque al paso al que voy jamás iré al gimnasio a spinning.

Tengo pánico, ya lo he aceptado, a que el profesor me presione, a no aguantar, a hacer el ridículo en esa clase. Al igual que en el agua nada me importa y soy la dueña de la pista... eso me produce kilos de inseguridad...

Calculo que son reminiscencias de mi época del instituto en la que el joputa del profesor nos hacía correr y yo me escondía detrás de las gradas para evitar que me regañase porque me era imposible ir al ritmo de los demás. Eso se convirtió en uno de los martirios de mi infancia. Por eso no había vuelto a hacer deporte hasta ahora. Lo evité todo el tiempo que pude, pero me veo en la necesidad de fortalecer músculos y ahí tengo que ir.

Creo que iré hoy, pero con mucho miedito y mucho respeto. Quiero decirle al profe que soy nueva, que nunca he ido y que no me presione, pero me da vergüenza que piense que soy una tía rara, gilipollas o subnormal...

No entiendo muy bien por qué me pasa esto, porque habitualmente soy muy resuelta, pero no sé... me bloqueé...

Unlock me!!!
Ilustración de Marcoschin

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lunes, julio 09, 2007

Me derrito.



¡Qué calor, chicos!


No sé lo que me pasa este año. No he tenido ningun año tanta calor como este. Es más, esta noche ha sido horrorosa.


Entre que se averió el ventilador de la habitación y en mi casa la temperatura es superior a la calle... dormí entre sudores pegajosos y fatal.


No me gusta mucho poner el aire acondicionado de la habitación, entre otras cosas porque soy super torpe y la última vez que lo puse (hace algo más de una semana) se prendió la calefacción en vez de el aire y eso era una sauna.


En el salón lo pongo a diario, pero mi garganta se empieza a resentir, no resulta muy bueno, pero menos bueno es andar con la lengua fuera.


Uno de mis trucos son los ventiladores, que no enfrían pero te dan fresquito, y también un splash con agua para refrescarme (también se lo aplico a Baldomero, que en el fondo disfruta de sus duchas frías, porque no puede más).


Con eso me suele bastar, pero es que en esta casa nueva... con decir que esta mañana cuando salí a trabajar me tuve que poner una chaqueta del fresquito que tenía en la calle... no os digo más. Unaputasauna!


En fin, sólo espero sobrevivir al verano. Lo mismo le deseo a Baldomero. JFK es que es tropical, es lo suyo, sólo le falta su manglarcito, está como pez en el agua :P
Ilustración de Tempesthole.

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miércoles, abril 11, 2007

Baldomero y el veterinario.


Ayer mismo llevé a Baldomero al vet. Le faltaban todas las vacunas de este año, y el microchip (era un gato totalmente ilegal).
Cuando llegué con mi panterita, le dije al veterinario que tenía mucho genio, una alta dosis de personalidad y unos dientes fuertes y robustos. Decidió meterlo en una jaula especial para gatos con complejo de leones. Esa jaula lo inmovilizó para ponerle las vacunas y el microchip.
A medida que la jaula lo iba apretando para inmovilizarlo, de las entrañas de Baldomero salían unos ruidos nada amistosos del tipo "como consiga escaparme te dejo un Picasso en la cara". Cuando el veterinario le agarró el pellejo del cuello para ponerle el microchip, el gato ya empezó a volverse loco y gritó como si lo estuvieran matando...
No quiero decir nada de como se puso cuando finalmente le metieron la aguja del microchip... aquello era "Clash of titans" versión corregida y aumentada... pero el pobre Baldomero estaba encerradísimo y no se podía defender (aunque se dejó todas las uñas en el intento).
Finalmente llegaron las vacunas (5 vacunas, con 5 agujas, ya os imagináis)... donde Baldomero dio el DO de pecho y, en un acto kamikaze, se meó, con una parábola perfecta y empezó a gritar, dejando los discos de Maria Callas más obsoletos que el VHS.
Hubo que esperar unos minutos a que se le fuera todo el enfado, y abrirle la jaula... el gato estaba tan cansado que se metió en su transportín, lo llevé a casa... y no hizo nada en todo el día...
Esto de las vacunas lo calmó... pensaba que jamás vería a mi gato cansado. Pero a qué precio!

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jueves, marzo 29, 2007

La vieja de los gatos.


Una vez, hablando sobre nuestro futuro más lejano JFK me vaticinó que yo sería una de esas viejas que tienen tropecientos mil gatos y viviría en un apartado pueblo gallego. Eventualmente también podría desarrollar un acusado síndrome de Diógenes.
De él yo dije que con 40 años estaría sentado solo en la barra de un bar. Con 70 igual, y entonces compraría un billete a España y tendría que ir a buscar a esa vieja con gatos apestosos y síndrome de diógenes en un apartado pueblo de Galicia.
De esta anécdota me acordé ahora, que vivo de nuevo una obsesión felina (la última vez que la tuve acabé adoptando a Baldomero). Estoy obsesionada por conseguir un gatito Sphynx o uno Bengalí... no sé cómo, ni cuándo, ni dónde... pero acabaré teniendo uno de esos dos gatos... o los dos...
mientras tanto, tengo a mi furia latina, a mi b&w y rithm and blues particular, el gato que no decepciona a ningún ratón...
Ay, qué felina me siento hoy.

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