lunes, junio 09, 2008

El finde más dominicano




Vale, vale... todos mis fines de semana tienen un tag dominicano (JFK, of course), pero este tuvo doble, triple o cuádruple ración de dominicanismo.

El sábado noche nos juntamos un buen grupo y, como surgen estas cosas, sin querer acabamos en un bar dominicano de estos cutres, cutres (choooopísimo), que chorrean grasa y dejan impregnado el olor a picapollo en tu chaqueta hasta que la lavas al día siguiente.

La comida estaba increíble, aunque había poca variedad: fritos verdes y picapollo. Un menú estupendo para todos aquellos que no comemos del rececetario caribeño a diario. Además, estaba hecho por una mami de esas que hacen desrizado y luego se ponen rolos (yo tengo rooolos). El camarero, un tiguere de pelaje evidente, era más simpático que una centella (en caso de que las centellas puedan ser simpáticas, claro), y nos hizo un descuento por ser ciento y la madre que nosotros devolvimos con una buena propina.

Después caminamos un poco a casa del señor Ferreira, el hombre pegado a una guitarra y, como ya cuentan algunos en sus sutiles crónicas, estuvimos dándole a los clásicos y a los novísimos. Hasta mandamos a Júpiter en cohete a algunos de los músicos más famosos del planeta tierra (yo mandé a Diego Torres, y que no vuelva, por favor).

Vamos, divertidísimo.

El domingo hicimos en casa una cena degustación dominicana para la conexión chipriota+Toño. Yo me encargué de los pastelitos de queso y de los tostones. JFK hizo el trabajo sucio, cocinando picapollo y carne mechada. Había también un juguito de guanábana que, casi por arte de magia, pasó a ser vino.

Una velada excelente también acompañada por una buena dosis de gastronomía de la media isla.

No me quedó más que decirle a JFK que amaba su media isla: las mega-mamis, el tigueraje, el choperío, los car-wash, la bachata y, si me apuran, hasta el chimi de la esquina.

Foto de Pepenut.


Etiquetas: , , , , ,

martes, marzo 04, 2008

Zapatero vs. Rajoy (Asalto 2)


Tras el primer asalto, celebrado el pasado lunes, entre presidente gobierno y líder de la oposición, la mayor parte de España (un millón menos que la otra vez) esperaba que enmendaran sus errores a la hora de hablar, contestar, rebatir y refutar (se perdonaron precisamente por ser el primer debate en 15 años, estaban muy frescos).

Habiendo pasado ya el segundo debate político sólo una cosa me queda clara: Rajoy no escuchó los consejos de la mayor parte de la gente que le pedía encarecidamente que hiciese propuestas, no sólo críticas al actual gobierno. Se dedicó de nuevo al "y tú mas" que ya nos regaló en su anterior debate. Zapatero, por su parte, sí que ofreció nuevas propuestas para la próxima legislatura (con un poco de maquillaje para embellecerlas), pero tampoco dio la talla como político.

Ambos líderes de partido demostraron ser los restos de su anterior generación política. Rajoy, que vive a la sombra de Aznar dejó caer algún "mire usté" de los característicos de su predecesor (con el que se reunió este fin de semana para preparar el debate) y, no sé si ustedes lo notaron, el leonés Zapatero impostó por momentos el acento andaluz de Felipe González.

El presidente del gobierno logró con esfuerzo (si yo fuera él me preocuparía ante esa dificultad en lo simple) desmontar a Rajoy en al menos dos ocasiones con datos claros que luego contrastaron los medios de comunicación, y se vio beneficiado por la inapropiada alusión de Rajoy a la guerra de Irak (de la que todavía no se ha repuesto el PP) y las tropas españolas.

Por otra parte, el tema de la inmigración me resultó especialmente curioso, sobre todo viendo hoy que casi nadie lo menciona. Rajoy vino a decir que los españoles tienen más derechos que los inmigrantes, y que hay que limitar los de los extranjeros para mejorar los de los nacionales. Eso quiso decir, que los inmigrantes nos quitan las VPO y tal y cual... una proposición simplista y populista (en busca del voto más castizo) que ni siquiera Zapatero rebatió por temor a quedarse sin sus votos de centro. Total, los inmigrantes no votan (salvo curiosas excepciones)...

Verán ustedes, me resulta curioso que siempre se asocie a la inmigración con unos cutres que vienen a robarnos el pan y nuestros beneficios, unos incultos y agresivos seres que deberíamos expulsar de ¡oh! este país tan maravilloso (que, déjenme decirlo, fue un gran país emigrante). Cutres, ladrones, incultos y agresivos españoles se los pueden encontrar ustedes a la vuelta de la esquina, y nadie piensa en expulsarlos del barrio, ¿verdad?

Por cierto que esos mismos que dicen que nos quitan las VPO y plazas en los hospitales, pagan la seguridad social como cualquier hijo de vecino (que no sólo contribuye al derecho a medicina, sino a infraestructuras viales, aeroportuarias y también el sueldo de los policías, por poner un ejemplo) y, en su mayor parte son gente sin muchos recursos que se desloma a trabajar día a día para poder llegar a fin de mes y enviar algo de dinero a sus familiares...

Luego está la inmigración con dinero. Esa que no molesta a nadie. Esa que proporciona un doble rasero de medida.

Ilustración de Tomb Land.

Etiquetas: , , ,

domingo, enero 20, 2008

Gente que...


ME GUSTA
  • Los sinceros hasta la médula.
  • Los que no siguen el mainstream (y deciden por su cuenta y riesgo el qué, cuando, cómo y dónde).
  • La gente con mucha iniciativa ante la vida.
  • La gente didáctica, de la que aprendes cosas constantemente.
  • La gente que sabe dar conversación y no convierte cada frase en una crítica a los demás.
  • Los inteligentes sin alardes (los sabios silenciosos).
  • Los bebedores de vino alrededor de una mesa.
  • Los que te ofrecen un poco de lo suyo, en realidad te abren una puerta hacia su compañía (es el detalle lo que cuenta).
  • Los habladores que saben hacer pausas y escuchar.
  • Los que me critican.

NO ME GUSTA

  • Los pasivos ante la vida.
  • Los acomplejados que no se creen a sí mismos pero aparentan creérselo todo.
  • Los poco detallistas de vuelta (si alguien ha tenido un detalle con ellos jamás harán otro detalle de vuelta).
  • Los mainstream por default.
  • Los buenrrollistas desde el minuto 1. Me dan miedo.
  • La gente que depende del precio y el status social para valorar a los demás.
  • Los que no se preocupan por su higiene personal.
  • Los desconsiderados para con los demás por sistema.
  • Los envidiosos que si se muerden se envenenan.
  • Los que me dan la razón al 100%.

Foto de Vanka.

Etiquetas: , ,

miércoles, enero 16, 2008

Una cuestión de caderas


No tengo muchas cosas claras en la vida pero lo que tengo clarísimo es que cuando sea mayor mis anchas caderas de Botticelli deben ser mis aliadas, y bajo ningún concepto puedo permitir que me jueguen una mala pasada rompiéndose, porque después de ahí ya no hay nada.
Tengo la teoría (después de mucho contrastar) de que cada vez que un abuelete se rompe la cadera empieza un descenso en picado en la curva de la vida.
Siempre que alguien me dice que a su abuelo se le ha roto la cadera en mi fuero interno me compadezco de esta persona, porque sé que a su abuelo no le quedan ni tres pesetas en este mundo. No conozco a ningún anciano que haya sobrevivido a una rotura de caderas.
Me he acordado de esta teoría porque el lunes me comentó una compañera de trabajo que a su abuela la habían ingresado en el hospital (en un pasillo, parece que no hay habitaciones, un horror y una vergüenza para la sanidad pública) porque se cayó y se rompió la carrera.
Mientras otros compañeros le aseguraban que todo iría bien yo me callé... no quise explayar mi teoría de la contrarreloj hacia la señora de la guadaña.
Ayer llegó la noticia de que la buena señora había fenecido durante la noche. Menos mal que no dije nada, porque me sentiría fatal después (si hubiera dicho que se iba a recuperar me sentiría como una bellaca mentirosa y si hubiera dicho lo que pienso hubiera quedado como la más agorera del mundo).

Lo dicho, señores, cuando lleguen a viejos anden muy ojo avizor con sus caderas, que las carga el diablo.

Radiografía de Photomedicamadrid

Etiquetas: ,

viernes, enero 04, 2008

Como un versátil anfibio.


Tengo un serio problema para hacer amigos. Tengo muchos conocidos, pero pocos amigos. He notado como obvio que el error reside en mí y no en el resto de la gente.
Tras una serie de deliberaciones, más aburrida que el Ulises de Joyce, llegué a la conclusión de que espero demasiado de la gente y soy demasiado intolerante con lo que no me gusta: me caen mal los incultos, los superficiales, los pretenciosos...
Ni siquiera doy pie a que las relaciones profundicen. Quién sabe si tras un pretencioso se esconde una verdadera piedra preciosa sin explorar.
Vamos, que he descubierto que tengo muchos prejuicios a la hora de tomar contacto con la gente (y no te digo ya contarles mi vida), cosa que he de cambiar por el bien de la humanidad y sobre todo de mi propia conciencia, que me grita que no cierre puertas sin haberlas abierto primero.
Sí, me he encontrado en mi vida con mucha gente que me cae mal y con la que salgo a la calle para compartir mi tiempo medio crispada.
No tenemos en común ni intereses, ni metas vitales ni temas de conversación... pero por primera vez estoy escuchando el rumor de la montaña antes de mirar al valle.
Y la verdad es que hay cosas peores en este mundo.
Me empiezo a sentir bien, como un versátil anfibio.

Ilustración de Mai Lirol Poni

Etiquetas: ,

viernes, noviembre 16, 2007

Rompo comunicaciones


Hace tiempo yo era como ahora, pero más maleable, más adaptable a las situaciones, más conformista, más necesitada de la aprobación ajena... vamos una adolescente.
Entonces conocí a una persona que me daba exactamente lo que necesitaba: guías maestras de una vida. Seguí a esa persona sin darme cuenta de que al hacer caso a esas guías estaba tapando con arena las que yo misma debería haber descubierto en mi interior.
La espiral se hizo tan fuerte que mi personalidad cambió por completo y yo no era sino un muñeco de trapo que se dejaba utilizar, con una personalidad loca por salir pero sin encontrar una salida por dónde hacerlo (lloraba y lloraba ante la impotencia).
Tonta de mí yo llamé a eso amor. Pues vaya amor, pienso hoy en día, cuando te anulan la personalidad y te convierten en una persona tristona y solitaria. Para eso prefiero no tener nada.
Claro que en ese momento tenía una venda (que yo, gilipollas de mí, me había puesto) y sólo logré quitármela y analizar la situación un buen tiempo después de la ruptura (que fue como de novela medieval).
Ahora, que ya no tengo esa venda (quien sabe si tengo otras o no), y veo las cosas con la distancia que el tiempo proporciona, simplemente me compadezco de esa persona, porque no sabe ser feliz, le encanta pensar que todo le sale mal y que la gente quiere pasar por encima de él constantemente.
Nada más lejos de la realidad. Es una persona normal y corriente, pero acomplejado hasta en el último pelo de su sien. Una verdadera desgracia, porque tiene todo el potencial del mundo para triunfar y, sin embargo, se queda mirando su ombligo de sabio cinéfilo, pensando que le valoran poco para lo mucho que sabe (esa superioridad que demuestran la gente que siente complejo de inferioridad), haciendo algún proyecto que le sale y obviando cualquier crítica posible.
Yo, que no soy una persona tan rencorosa como pienso, seguí viendo a esta persona después de que el romance acabase, como amigos que han vivido mucho juntos. Desde entonces ya son más de tres las veces que me ha decepcionado y ni siquiera ha llamado para dar un gracias o un perdón.
Yo no soy rencorosa, pero tampoco soy una persona que se deje pisar constantemente, ni me voy a humillar por hablar con alguien que no me demuestra que le importo lo más mínimo. Sin dolores ni preocupaciones he decidido que esa persona viva su vida, no me importa lo que sea de ella. Ojalá que a ella tampoco le importe yo.

Ilustración de Chewing the cud again

Etiquetas: , , ,