
Lo que estoy haciendo es un spoiler, pero un spoiler inofensivo. Así ("El hombre más fuerte es el más solo") acaba la obra teatral de
Henrik Ibsen "Un enemigo del pueblo" que se está representando en el CDN (los miércoles las entradas están al 50%).
La escenografía de esta obra, escrita en 1882, se ha adaptado a un entorno moderno (está preparada como si fuera el año 2000) para reflejar la vigencia (hoy más que nunca) de las teorías de Ibsen con respecto al aborregamiento global y la imposibilidad de dar voz y voto a personas que no estan lo suficientemente formadas (una posible aristocracia intelectual que rechaza el capitalismo como medio de vida a cambio de la honradez y la justicia).
Tras haber ido hace unas semanas a ver la obra "Buenas noches, madre", necesitaba encontrar unos buenos actores. Creo que si de algo puede presumir el CDN es de eso. Los dos actores principales, que encarnan a Peter y Thomas Stockmann, son soberbios (lo que siempre ayuda a que uno entre más fácilmente al ambiente de la obra).
Sin embargo, lo que más me gustó fue la temática de la pieza. La verdad como algo sin importancia, los medios de comunicacion como creadores de opinión a través de la desinformación (viviendo de formatos absurdos que creen necesitar para las audiencias, ya saben de qué les hablo), la clase política como algo corrupto y anclado en el caciquismo, la discrepancia de la masa como estigma social...
Salí muy contenta de la representación, a pesar de no estar de acuerdo con la idea de una aristocracia cultural, ya que creo en la reconversión de las masas (apaguen sus televisores, señores, lean a Chomsky, vayan a exposiciones, busquen los programas electorales y analícenlos...).
Como el resurgimiento del ave Fénix. Democraticemos la cultura.
Etiquetas: opinion, teatro