miércoles, junio 18, 2008

Los mosquitos siguen atacando



Esta noche ha sido la peor de todas. Creo que hasta soñé que [los mosquitos] me picaban y me rascaba toda la noche en sueños. Cuando me desperté tenía picaduras en el brazo, en la pierna y en un ojo.

Sí, ahora tengo un ojo hinchado por culpa de los mosquitos, pero eso no es nada que no me haya pasado antes. Fui al trabajo tan digna como siempre, dejando ver que los bichejos han ganado la batalla esta noche, pero la guerra todavía no está decidida.

Tendré que ir a las tiendas a comprar esas cosas que se ponen de noche en las habitaciones, además de mi consabido rociamiento nocturno con OFF! repelente. No puedo permitir que esos parásitos se alimenten de mi y en mi propia casa. ¡Rémoras del verano!

Por otra parte, cambiando totalmente de tema (y saciando la curiosidad de algun@s lectores), he de reconocer que toda la introducción interfamiliar salió de perlas:

- En Galicia los suegros se encontraron como en casa, con una nueva familia que disfrutaba de comer, reirse y charlar. Además, dieron unos cuantos paseos por los campos verdes de aquellas tierras de los que quedaron hiper contentos. Otro punto a su favor fue la inmensa tranquilidad, que les permitió dormir alrededor de 12 horas en un solo día.

- En Madrid la cosa fue más breve, pero no menos divertida. Estuvimos cenando en una arrocería y entre mi padre y su padre había como un toma y daka de chistes difícil de romper. Posteriormente hubo muuuucha conversación, vino, risas... pero faltó una mejor colocación de la mesa para que todos los intervinientes pudieran explayarse a gusto.

En definitiva, mis miedos se fueron, me quedo tranquila. Aunque también es verdad que, posiblemente, cuando se vuelvan a encontrar, los miedos vuelvan a estar ahí.

Ilustración de Haggis Vitae.



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lunes, junio 16, 2008

La última prueba...


Esta noche será la última prueba de esta excursión inter-familiar.

El fin de semana en Galicia fue estupendo. Amor por ambas partes. Nuestras familias parece que se quieren (tendrá que ser en la distancia, me temo).

Esta noche toca el bando de mi padre. A ver qué tal se da la cosa...

Obviamente estoy escribiendo para tratar de sacar todos los nervios que llevo dentro... ¿Quién dijo que fingir serenidad era bueno?

Ilustración de Sarit Evrani.

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jueves, junio 12, 2008

Families Time...


Ha llegado el momento, como en toda relación (en la nuestra más tarde, por la distancia y esas pequeñas cosas), de que nuestras familias se conozcan.

El padre de JFK (con esposa), que vino a un congreso a BCN, está ahora mismo de vacaciones en Portugal. Mañana nos encontraremos en Santiago de Compostela y el sábado por la mañana iremos camino a Rúa para ver a mi madre y los abuelos. Será una visita rápida y fugaz. El domingo cogemos otro avionete en Avilés para volver a madrid.

Pero ahí no acaba la cosa, porque el lunes tendremos otra estupenda cena con mi padre (con esposa), mis tíos y mis primos.

Un placer nervioso. Ya saben: una nunca sabe cómo van a congeniar los demás, y se ve poco capaz de alterar las situaciones.

Una quiere que todo sea perfecto. ¿Podrá ser?

Estoy como nerviosa.

Ilustración de Avezink.

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lunes, mayo 19, 2008

La manzana podrida


En todas las familias hay una manzana podrida. Depende del ambiente en el que (la susodicha manzana) haya crecido, se haya desarrollado y las aspiraciones que haya logrado tener será de una manera o de otra, pero siempre apesta.

Mi familia no es diferente, y hay varias manzanitas que bien podrían tirarse a la basura o hacer una rica compota (con azúcar, por favor), ya que para comer como fruta fresca no están muy servibles (quién sabe, a lo mejor para otros soy yo la compota).

Yo, que soy una persona hasta el extremo sincera y transparente, sufro estas hemorroides en silencio por no herir a quienes más quiero. Y eso es un debate interno que ni los del estado de la nación.

Cuando una persona se me presenta con una total falta de humildad, consciente de que los demás (su propia familia, oye) no tienen acceso a los mismos bienes que él y aún así regodeándolo, fantasmeando sobre su futuro económico (con un pasado y un presente de rata de alcantarilla que ni la virgen del puño in person), siendo el gallo de un corral que él mismo se inventó en su propia fantasía... Siento la total necesidad de crear una pantalla de cristal y sonrisa tipo Preysler para evitar que la ira me consuma y me haga responder consciente de que eso enfadará a la ignorante fiera, que no tiene otra salida que el "porque yo lo digo" para sustentar sus órdenes.

Desde aquí, desde mi impotencia te lo digo, querido. Y un pito pa ti.

Ilustración de Lady Orlando.

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lunes, diciembre 17, 2007

Todo da miedo hasta que pasa, y luego no es para tanto.


¿Alguna vez os habéis visto en la disyuntiva de complaceros a vosotros mismos o al prójimo? ¿De elegir entre vuestra tranquilidad y su felicidad? ¿De tener los sentimientos de la otra persona en la mano y ser conscientes de que estáis apretando demasiado, de que le va a doler (pero al mismo tiempo saber que esa persona no dudó en apretar cuando fue necesario, quizá inconsciente de apretujón)?

¿Alguna vez alguien ha intentado imponer su voluntad sobre la vuestra? ¿Ha intentado organizaros la vida por decreto? ¿Y alguna vez os habéis negado, cerrilmente (quizá ya era hora), y le habéis hecho sufrir hasta el fondo (sin querer)?

Las relaciones padre-hijo nunca han sido fáciles. Ni lo serán. Viene desde el principio de los tiempos y es demasiado difícil de cambiar, quizá por la confianza, por la facilidad con la que las cosas se escapan de las manos, por la personalidad similar de ambos seres humanos, por las obligaciones que se presuponen y que finalmente sólo una de las dos partes contratantes cumple...

He tenido una discusión enorme con mi progenitor, acabó por colgarme el teléfono. No hubo gritos, fue todo muy sostenido, hiriente, crudo... no estaba ni aliñado ni especiado: las palabras se tragaron sangrantes. Y fui yo quien las dijo.

A pesar de que soy una persona que en seguida se retracta por no herir al prójimo (y que rara vez discuto con alguien), pienso hacer una excepción esta vez, para que él pueda tomar la iniciativa que a todo padre se le presupone. Y si no lo hace... pues no sé.

Todo nos da miedo hasta que las cosas van pasando, y luego vemos que no es para tanto. Quizá esta discusión sólo sea para tanto en su cabeza, aunque también puede ser que nunca se de cuenta de que no era para tanto.

No quiero hacer una montaña de un grano de arena, estoy demasiado cansada de hacerlo y de saltar las montañas-granos. Deja ese grano ahí... que yo me voy a bailar con can-can.

PD: Es en estos momentos cuando me acuerdo de esa frase de que la familia no se escoge.

Ilustración de Girla Obscura.

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lunes, noviembre 12, 2007

Comida familiar: operación cordero


Ayer hubo comida familiar. Mi abuela cumplía años y nos reunió a todos en un pueblo a 50 km de Madrid (Nuevo Baztán, muy churrigueresco).

Mi abuela tiene 4 hijos, que tienen 4 parejas. Ya son ocho, y sumando a los hijos de los hijos (nietos) y sus parejas éramos 14. Ni que decir tiene que llegaron dos suegras de bonus track con lo cual acabamos por ser 16 y la abuela.

¿Qué se puede hacer cuando hay tanta gente para comer? Embutido por un tubo (kilos y kilos de fiambre) y luego... ¡asar un cordero!

Realmente el cordero estaba buenísimo, pero todavía hoy está balando en mis adentros. Ayer por la noche tuve que tomar Peptobismol para ver si mi estómago decidía de una vez si lo mejor era vomitarlo o digerirlo. ¡Qué llenura!

Por otra parte, tengo que reconocer que mi familia, como toda buena familia, es taaaaan peculiar y graciosa que cada vez que nos reunimos todos me dan ganas de no irme nunca de allí. Demasiado entrañable, demasiados gritos, demasiado bullicio, demasiados chistes intrínsecos... desde luego mi abuela se lo debió pasar fenomenal con su prole al completo dándolo todo.

Ilustración de K. James

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