lunes, noviembre 19, 2007

Nieva en Madrid y me entra el espíritu navideño


Esta mañana han caído los primeros copos de nieve (¿Agua nieve?) en Madrid y ya anda todo el mundo alborotado con lo de repente que ha llegado el invierno. Comienzan las previsiones más catastrofistas en cuanto al frío que pasaremos hasta que, en marzo, las alergias vuelvan a traernos un poco de paz en lo que a abrigos se refiere.
La llegada de la nieve siempre es un acontecimiento en esta ciudad, al menos para mí. Y todo ello a pesar de que sólo ocurre una vez al año (la polución de la ciudad evita que nieve en el centro como en la sierra o en los alrededores), aunque este año tengo la sensación de que ocurrirá más veces.

La nieve se me antoja como la representación de esa navidad idílica y utópica que nunca tuve y siempre quise tener. No creo en la navidad con su sentido religioso, pero me parece perfecto que se celebre el cambio del año, se hagan planes, se hagan regalos, la familia tenga una época para juntarse, para celebrar que se quieren y demás cosas sensiblonas que habréis visto mil veces en los telefilmes.

Este año he decidido que quiero poner un árbol de navidad en casa (a pesar de que Baldomero lo acabará decorando a su gusto, quitando hojas y bolas para esparcirlas por el resto de la casa), me encantan las bolas brillantes, como de discoteca, especialmente en color plata, azul y rosa. No me gustan los papás noeles, no me gustan los reyes magos, no me gustan los regalitos, pero sí me gustan las estrellas y las herraduras y eso será lo que lleve mi árbol (que, si me queda bien, se podría quedar una temporada más después de navidad, Baldomero mediante).

Es curioso que no creo en dios ni nada de eso pero tengo ganas de celebrar la navidad. Tengo ganas de juntarme con mi familia, de escoger regalos con mimo, envolverlos, ver las caras de alegría al recibirlos y también, cómo no, recibirlos yo misma.
Esta navidad no va a ser como las demás. He dado un salto cualitativo en mi estilo de vida, en mi forma de ver las cosas, en las ganas de compartir felicidad, gracias a las personas y felinos que me rodean.
Parece que me ha llegado el espíritu de la navidad con la nieve de esta mañana.

¡Os quiero a todos!

PD: Joder, qué ñoñería me ha salido... ¡Lo siento!

Ilustración de Mitzi Palenke

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