viernes, marzo 25, 2005

Abuela...

De repente he caído en la cuenta de que ya soy mayor... no lo noto psicológicamente (estoy en una de esas fases hiper-sociales-voy-a-arrasar-con-la-noche), si no físicamente.
Señoras y señores, tengo canas: no una ni dos... montones de canas, que se amontonan en mi cabeza jugando a volverme loca cada vez que quiero quitarlas.
En navidades me corté (porque dicen que arrancarlas hace que crezcan más) más o menos 8 canas, pero ahora el número se ha multiplicado... seguro que si fuera dinero no crecía tan rápido.
Me encuentro en uno de esos momentos de angustia vital, porque me estoy haciendo mayor y ni siquiera sé lo que valgo en el mercado laboral (probablemente mi peso en oro no será ni de 300 eurazos), y ni siquiera sé si lo quiero saber.
Esto es horroroso, a Dios pongo por testigo que si este crecimiento inusitado continúa así, antes de verano tengo el pelo teñido de negro cual plañidera lorquiana... faltaría más!
Dicen que las canas vienen con la edad (esto en teoría no debería afectarme, soy más joven que la Barbie y ella no tiene canas) o con los disgustos (y esto tampoco debería afectarme, me llevé un pequeño disgusto, pero muchas alegrías... debería compensarse)... ¿Entonces por qué tengo que tener yo canas?
Dios, ahora que iba a dar el pelotazo sacando un best-seller (o un libro-disco, no lo tenía aún decidido), van y llegan las canas... abuela, ¿Dónde tienes la espuma colorante?

1 Comments:

Blogger Arturo J. Paniagua said...

¿Crees que aprobaré?

12:41 p. m.  

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